 |  | | NASSSSSSSSS AQUI OS DEJO LAS CRITICAS HACIA AMOR REAL |
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Publicado: Lun Jun 02, 2008 1:38 am |
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| Aimee |
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NASSSSSSSSSSSSSSSSSS CIELOS AQUI OS DEJO ALGUNAS DE LAS CRITICAS QUE SE HICIERON A ESTA GRAN NOVELA,SI ALGUIEN SABE DE ALGUNA MAS POR FA QUE LA PONGA Y SI NO ES ASI DEJEN SU OPINION SINCERA SOBRE LAS QUE HE PUESTO,BESOS CIELOS:
AIMÉE. |
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Publicado: Lun Jun 02, 2008 1:39 am |
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| Aimee |
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Fecha de Publicación: 6/11/03
ASÍ ESTUVO "AMOR REAL"
Qué bonito arranque tuvo "Amor real", la nueva telenovela de Televisa. Fue un capítulo uno vertiginoso, pero clásico, redondo, rosa y predecible, como solían ser los primeros capítulos de las telenovelas de antes.
De hecho, es como eran las telenovelas de antes, con gente que muere en el primer capítulo, besos, herencias, parejas que se separan, buenos, malos y cartas de amor.
Tiene todos los elementos de las grandes historias de Caridad Bravo Adams, desde los problemas de identidad de un bastardo ("Corazón Salvaje") hasta la distancia geográfica entre los protagonistas ("Nunca te olvidaré").
Por primera vez desde "Ramona" (2000), el consorcio de Emilio Azcárraga regresa a los melodramas de época con una fantasía mexicana donde más que las justificaciones históricas, lo que importa es el amor.
Eso fue lo que vimos desde las primeras escenas: amor, amor, amor y amor. Matilde (Adela Noriega) besando a un soldado, suspirando por el soldado, escribiéndose con el soldado, esperando al soldado y luchando por él.
Y aunque, curiosamente nunca vimos al soldado suspirando por ella, a todos nos quedó claro que ahí va a haber un tremendo triángulo amoroso y que lo importante de "Amor real", más que la historia, va a ser la producción.
El capítulo uno fue de pura producción: ver las haciendas, las plazas, el vestuario y la escenografía. No tuvimos tiempo para enamorarnos ni de la historia ni de los personajes, pero sí para reconocer que atrás de ese proyecto hay un esfuerzo de producción fuera de lo común.
Fuera de lo común si se le compara con el relajo de "Las vías del amor", la insignificancia de "Niña… amada mía" y los parches de "Clase 406".
"Amor real" comenzó como suelen comenzar las telenovelas de Carla Estrada ("El privilegio de amar"), sin grandes aspavientos, para dejar que el producto vaya creciendo poco a poco con el paso de las semanas.
Además, en un ambiente muy romántico. Todo en este refrito de "Bodas de odio" se resume a florecitas, besos, palomas, sombrillas, cartitas, carruajes y una fotografía como de historieta rosa.
Seguramente después vendrán el erotismo, los sacrificios, la maldad y la religión. Aquí no hay sorpresas, hay costumbre, tradición.
Con el estreno de "Amor real" Televisa está regresando a sus orígenes, a las telenovelas que la hicieron famosa, a los refritos, a las historias que no le hacen daño a nadie.
Es un borrón y cuenta nueva después de una época de franco desorden, un intento por recuperar la identidad perdida, por recordarle al público que se vale soñar y que Televisa ha sido una fábrica de sueños desde siempre.
Las imágenes de "Amor real" son muy acartonadas, pero así son las imágenes de las telenovelas de Televisa, teatrales pero con un encanto que le gusta a la gente.
Por lo mismo, no importa si Ernesto Laguardia está caracterizado como personaje de "El planeta de los simios" o si a ratos se siente un ambiente como de cuento de Cachirulo. Es una caricatura y de eso se trata.
El libreto del primer capítulo fue muy afortunado en términos comerciales. ¿Por qué? Porque en lugar de hacernos perder dos semanas en antecedentes, se fue directo a la acción.
En esos sesenta minutos, usted y yo adquirimos todas las herramientas necesarias para seguir "Amor real" de ahí a seis meses.
Manuel (Fernando Colunga) conoció a Matilde, se obsesionó por ella. Matilde ama al soldado, pero el soldado no aparece. La familia de Matilde tiene problemas económicos, Manuel tiene el dinero que podría salvar a la familia de Matilde.
No se necesita ser muy inteligente para adivinar lo que va a pasar ahí aunque, por más que queramos, el final sigue siendo un misterio. ¿Con quién se va a quedar Matilde? ¿Con el soldado o con el hacendado? ¿Y si la historia cambia en relación a "Bodas de odio"?
Adela Noriega parece una muñeca con esa caracterización de época y si no fuera por la brevedad de las escenas, conseguiría transmitir todavía mejor mucho del candor de las mujeres del siglo XIX.
Mauricio Islas está perfecto en su personaje de galán militar. Sólo apareció unos cuantos minutos pero con eso tuvo para posicionarse en la mente del público.
¿Y qué me dice de Fernando Colunga? Manuel es uno de los personajes más ricos que ha tenido en su carrera y su rostro está muy bien trabajado a nivel dirección. Uno sí le cree la humildad.
La canción de Sin Bandera es hermosa. De repente rimar "real" con "natural" puede ser muy obvio, pero aún así suena bien.
La dirección de escena es muy convencional, aunque ligeramente dispareja. Se siente mucho la diferencia entre las escenas en interiores (en foro) y las secuencias en exteriores (en locaciones).
Son sutilezas que seguramente se corregirán después de dos semanas, cuando la verdadera historia de "Amor real" esté al aire y este producto comience a crecer.
El reto en estos días es que el público recupere la fe en las telenovelas de época y en que la gente vuelva a estar dispuesta a aplastarse a ver un melodrama seriado como han sido casi todos desde 1958.
El problema de "Amor real" es que no tiene problemas dentro de los esquemas de Televisa. Cumple con todos los requisitos buenos y malos del género, pero de su éxito o fracaso van a depender muchos aspectos del futuro del género.
Qué bonito arranque tuvo "Amor real". Fue un capítulo uno vertiginoso, pero clásico, redondo, rosa y predecible, como solían ser los primeros capítulos de las telenovelas de antes. A ver cómo le va. |
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Publicado: Lun Jun 02, 2008 1:40 am |
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| Aimee |
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Chile, Sábado 27 de Septiembre de 2003
AMOR DE AYER, AMOR DE MENTIRAS, AMOR REAL
Megavisión decidió iniciar su programación primavera-verano colocando en horario estelar a la telenovela estrella de Televisa del 2003 y la que marca el retorno de los dramas de época a esa empresa. Amor Real, lujosa, emotiva y entretenida es un ejemplo vivo de por qué este subgénero siempre se las arregla para atrapar la imaginación del público.
Antes de analizar trama y estilo, vale la pena revisar la génesis de Amor Real ya que se descubren a través de ella procesos y políticas de Televisa en lo que respecta a la manufactura de telenovelas y principalmente respecto al género de época.
Caridad Bravo Adams una de las “madres de la telenovela” fue también novelista y es una de sus obras, Bodas de Odio, la que provee el armazón de Amor Real. Una característica del trabajo de la Srta. Bravo Adams eran sus héroes góticos y Bodas de Odio no se quedó atrás. Situada en la Rusia Imperial, narra la historia de la hija de un general enamorada de un oficial sin fortuna. La familia arruinada de la niña la “vende” a un rico terrateniente, pero el día de la boda, novia y oficial intentan fugarse. El esposo ultrajado secuestra a su mujer en su casa de campo, donde la somete a todo tipo de vejaciones que de alguna forma provocan amor en la torturada.
A mediados de los 80’s, Televisa trasladó esta poco edificante historia a la pantalla chica y María Zarattini, una verdadera artista de la adaptación, logró humanizar trama y personajes. Bodas de Odio, producida por Ernesto Alonso, gozó de todo el cuidado del Señor Telenovelas para rescatar un periodo histórico, en este caso el México porfiriano. Vestuario, mobiliario y accesorios fueron sacados de casas de antigüedades o copias fieles de los genuinos. Bodas de Odio goza del privilegio de haber sido una de las telenovelas de época más famosas de todos los tiempos.
A fines de los 90’s, Televisa ya tenía claro su rumbo. El énfasis era en refritos de guiones de éxito y en crear telenovelas diversas dirigidas a públicos variados y que incluían como mínimo una novela de época al año. Para ese entonces, novelas como Yo Compro esa Mujer, Corazón Salvaje y Alondra, demostraban que los viajes al pasado gustaban tanto a audiencia como a productores. Fue por 1997 que Televisa decidió refritear Bodas con Paulina Rubio en el estelar, en los tiempos en que la Chica Dorada todavía hacía telenovelas.
Un año más tarde, se pensó en Edith González, quien ya había capturado la imaginación de los televidentes como la Santa Mónica de Corazón Salvaje. Sergio Goyri sería el oficial y Jorge Salinas representaría al celoso marido. La producción pasó a manos de Carla Estrada a quien le gusta de trabajar con actrices determinadas y prefirió a Lucero. Se Compra una Esposa, iba a comenzar a producirse en el 2000, pero ocurrió una semi-catástrofe que hizo que el proyecto se fuese a las pailas.
Varios proyectos desastrosos habían obligado a la empresa a reducir gastos y la producción histórica es más cara que una telenovela normal. Aparte de que los últimos intentos de hacer novelas sobre tiempos pasados habían sido fracasos: La excelente Pueblo Chico/Infierno Grande había sucumbido ante el realismo de Mirada de Mujer. Amor Gitano, que en realidad pertenecía al terreno de la fantasía, había tenido bajísimo rating y Ramona salió al aire desahuciada de inmediato. En un pésimo horario y con promoción mediocre, incluso una mala prensa injusta, daba la impresión de que la misma Televisa boicoteaba su producto en un afán de crear una excusa para vetar el género de época. El éxito que Ramona ha obtenido en el extranjero parece reafirmar esa presunción.
No obstante, Televisa decidió no volver a hacer novelas de ese tipo, cancelando varios proyectos interesantes que tenía en la mira. Su excusa fe que al público no le gustaba ese subgénero. Carla Estrada se consoló produciendo su primer fracaso, Mi Destino Eres Tu que, irónicamente, llevaba en los estelares a Lucero y a Salinas. Bodas de Odio no fue olvidada y un año más tarde se habló incluso de una adaptación... ¡Pero a un marco conteporaneo! Afortunadamente, esa abominación nunca se llevó a cabo.
A comienzos del 2002 estando Carla Estrada ocupada en preparar una posible versión de Una Muchacha Llamada Milagros, Televisa levanto el veto y la primera luz verde fue para una nueva versión de Bodas de Odio que si trascurriría en siglos pasados. Jorge Salinas estaba involucrado en las desastrosas Vías del Amor y a pesar de sus protestas fue reemplazado por Fernando Colunga. Su rival sería Mauricio Islas y el papel de Magdalena, ahora llamada Matilde recaería en Adela Noriega, otra de las actrices fetiche de la Sra. Estrada. Sólo que en Televisa no les gusta repetir parejas y Noriega e Islas venían emergiendo del tremendo éxito de El Manantial. Adelita vacacionaba en Europa y parecía estar reacia a hacer otra telenovela tan pronto. Lucerito se puso sus moños, mandó a decir que no hacía refritos y que prefería debutar en el teatro con la obra Regina.
De pronto se suscitó una búsqueda de la protagonista que recordaba la que Hollywood emprendió en los 30’s por Scarlett O’Hara. Todas las actrices jóvenes de Televisa hicieron casting para Matilde, promoviendo una tremenda campaña de publicidad que beneficiaba desde ya a Bodas de Odio, rebautizada como Amor Real. Adela Noriega regresó a México, pero astutamente solicitó un sueldo millonario o como dicen los mexicanos “las perlas de la Virgen”.
Las reuniones se sucedían casi tanto como los comunicados de los medios que anunciaban que Lucero se había interesado en el papel o que una modista ya estaba tomando las medidas de la Noriega para sus miriñaques. Tal como ocurrió con Lo Que El Viento Se Llevó, Amor Real inició grabaciones sin protagonista. Finalmente, Adela se integró al elenco y el resto es historia.
Mirada superficialmente, el defecto más notable de Amor Real (aparte de su horripilante tema musical, defecto recurrente en las telenovelas de la Estrada) es que esta historia no es “histórica”. En un afán de desligarse del feo membrete de “refrito”, la nueva versión de Bodas de Odio se situó en un pasado más remoto, a mediados del Siglo XIX. María Zarattini rescribió completamente su adaptación, de forma tal que de la novela de C. Bravo Adams sólo quedó el triangulo pasional y el cuento de la esposa comprada.
El gran problema era que aunque los 1860’s fueron una era movida en la historia de México, con guerras civiles, intervenciones extranjeras y un emperador sentado en un trono de cactus, los sucesos históricos no correspondían cronológicamente a las situaciones que presentaba el libreto. Estrada y Zarattini decidieron, como se dice en chileno, “irse al chancho” y reinventaron la historia del México de hace 150 años.
Aunque nunca se nombra el país donde transcurre la novela, se sabe por su ubicación geográfica (cercanía con Cuba, frontera norte con los Estados Unidos) que se trata de México y en su abigarrada colección de ciudades ficticias (Ciudad Malta, Ciudad Santiago, Maravillas y Trinidad) surge algun que otro nombre real, como la Península de Yucatán y la fortaleza de San Juan de Ulúa, en el puerto de Veracruz, donde Mauricio Islas es injustamente encarcelado.
En este México fabuloso, donde Manuel compra una esposa, tiene lugar una guerra civil entre el Partido del Pueblo liderado por el humilde Juan Álvarez y las huestes del General Baranda, que protege los intereses de la aristocracia. Es fácil reconocer tras estos nombres a los personajes históricos de Benito Juárez, el abogado de origen zapoteca, despreciado por la oligarquía y la iglesia como un indio hereje, y el desdichado Emperador Maximiliano de Habsburgo. Amor Real presenta situaciones históricas tales como un país dividido entre dos presidentes electos semi-legalmente (tal como ocurrió con Juárez y el Gen. Miramón antecesor del Imperio); efectivamente existieron el bandidaje y guerrillas y los americanos salidos de una Guerra Civil (también mencionada en la novela) auxiliaron con armas a las fuerzas juaristas o “alvaristas” como se llaman aquí.
Superado el shock histórico, se puede apreciar la validez y autenticidad de la trama en lo que se refiere a la visión social. Amor Real no está exenta de anacronismos. El héroe en su noche de bodas se baja la cremallera de sus pantalones para abusar de su esposa, cuando este aditamento fue inventado en la segunda década del siglo XX, Maya Mishalska anda vestida a la moda de 1880 con polizones desconocidos en el período en que transcurre este cuento, y se utilizan términos modernos como “divorcio” y “telegramas” para referirse a anulaciones eclesiásticas y cables telegráficos. No obstante, pocas novelas han examinado con tanta minuciosidad y precisión la sociedad femenina decimonónica.
Amor Real enfatiza un mundo de mujeres sometidas por esposos, hermanos y padres. En vez de hacer hincapié en la condición de víctimas del sexo femenino, el guión nos indica cómo el sometimiento y la falta de instrucción convierte a estas mujeres en una jauría de ignorantes, cobardes, débiles, hipócritas, chismosas y embusteras. De hecho, Matilde Peñalvert de Fuentes Guerra tiene el triste privilegio de ser la heroína más mentirosa de las telenovelas. Su gran refugio son las lágrimas y los ataques histéricos ya que se le ha inculcado que ésa es un arma con la que una señorita de familia puede protegerse. Para esta heroína tan poco heroica era necesario un compañero de igual ambigüedad moral.
El Dr. Manuel, sin apellidos ya que es ilegitimo (nos imaginamos que usaría Aranda el apellido de la madre que lo abandonó al nacer) es un médico de pobres altruista y de ideas avanzadas que milita en el partido de Juan Álvarez. La novela nos presentará su lado más oscuro, su misoginia producto del rencor que siente por la mujer que lo tuvo gracias una violación; sus celos patológicos nacidos de una oculta desconfianza que experimenta hacia el género humano y su resentimiento social motivado por su padre, un poderoso terrateniente que nunca lo quiso y que sólo lo reconoce en su lecho de muerte. Esa legitimación convierte a Manuel en un Fuentes Guerra, un millonario dueño de haciendas y propiedades, pero también parte de una sociedad que él desprecia pero con la que tiene obligaciones.
Lo normal sería que un ser desclasado como Manuel uniera su vida a una mujer en circunstancias parecidas. Esa mujer existe y se llama Antonia Morales (Chantal Andere) y es la hija del administrador de las haciendas de los Fuentes Guerra. En un tiempo en que las mujeres eran semi-analfabetas, Antonia es tan instruida que puede desempeñarse como administradora tras la muerte de su padre. Pero su misma inteligencia, aunada a su falta de fortuna y orfandad, le tiende una trampa. Sin dote que atraiga un esposo rico y muy alto para un peón el destino de Antonia será muy desdichado. Amará con locura y sin esperanzas a su patrón ya que a Manuel lo tiene hechizado la escuálida figura de Matilde a quien ha visto un par de veces en la calle.
Matilde Peñalvert y Beristain sabe apalear el piano, bordar pañuelos, regar las plantas, y obedecer Su ignorancia es abismante, un escalón arriba del analfabetismo, y sus faltas de ortografía horrorizaran hasta a su marido. No sabe nada de historia, ni de política y, por supuesto, cree que las guagüitas las trae la cigüeña. Todos estos atributos la convierten en un ejemplo de lo que debe ser una señorita fina de su época. Sólo que Matilde aparentemente sumisa, y sabedora de que sus padres no aceptarán un yerno sin fortuna, ha iniciado un romance clandestino con el Teniente Adolfo Solís (Mauricio Islas).
Manuel, como todos, ignora estos amores, pero sí se entera de que los Peñalvert están arruinados, que Humberto (Ernesto Laguardia), el hermano de Matilde, es un jugador vicioso y que Augusta (Helena Rojo), su madre, está dispuesta a vender a su hija al mejor postor. Mientras Matilde se da calugazos con su soldadito en kioscos floridos, Manuel y los Peñalvert tienden, cada uno por su lado, una telaraña que la atrapa. Augusta, con la ayuda de un general amigo, consigue que arresten sin cargos ni juicio a Solís y lo sepulten en la temible prisión de San Juan de Ulua.
Como es de pocas luces, es fácil convencer a Matilde de que su novio la traicionó y huyó. Despechada, acobardada ante la posibilidad de desobedecer a su madre, y de enfrentar una confesión, Matilde acepta casarse con el Dr. Fuentes Guerra. Sólo que Solís huye de su prisión y se presenta en el banquete de bodas. La fresca de Matilde se dispone a huir con él, cuando su marido a chalchazo limpio le demuestra quien es el amo. Manuel se lleva a Matilde inmediatamente a su hacienda, sólo deteniendose en el camino para gozar a la fuerza de las primicias de su mujercita. Este primer encuentro con el sexo le descubre a Matilde que debajo de su corset y miriñaque existe una dama muy calentucha, aunque aparente lo contrario.
Las primeras semanas en la hacienda son una batalla campal de los flamantes novios que se agreden verbal y físicamente y buscan por todos los medios fastidiarse. Mientras Matilde intenta infructuosamente huir, Manuel se consuela en los brazos de Antonia. No obstante, Matilde a regañadientes comienza a descubrir virtudes en su ogro-marido, tales como su obsesión por proveer educación y cuidados médicos gratuitos a los pobres, su justicia al tratar con peones y humildes, y su sincera convicción de que las mujeres deben educarse.
Para cuando Adolfo aparece, fingiendo ser el nuevo administrador, Matilde está casi enamorada de Manuel y se niega a huir con su ex novio. Lamentablemente, ella es una enamorada del embuste y consigue construir tal laberinto de falsedades que su aparente felicidad matrimonial vive tambaleándose. Aunque Adolfo se marcha, e incluso se casa con la hija de un hacendado vecino, el derrumbe de la torre de mentiras de la Señora Fuentes Guerra causa una hecatombe que casi la separa para siempre de Manuel, quien la saca a empujones de su vida.
Ahora Matilde tendrá que enfrentarse al repudio de parientes y amistades, y a encontrar el modo de mantenerse ella y su hijo y de reconquistar a su marido. Esto a grandes rasgos es la primera etapa de una historia que en su período final involucra a Manuel en luchas políticas y las intrigas de parientes ambiciosos. Amor Real, precisamente por ser muy breve (solo cuenta con 95 capítulos), es muy dinámica.
La mayor grandeza de esta novela radica en la potencia de sus personajes muy bien delineados. De manera relajada se logra a través de los diálogos y los pensamientos de los personajes conocer su intimidad. Hay evoluciones constantes. Los personajes fluctúan entre el bien y el mal. Por mero capricho, los villanos pueden ser capaces de actos de infinita generosidad y los buenos pueden caer en pecado obligados por la pasión o la codicia. En este mundo destacan los personajes femeninos fuertes en comparación con los flojos e incompetentes. La anciana Doña Juana Domínguez Viuda de Palafox; la adolescente tísica Catalina Heredia; Josefina de Icaza candidata a ostentar el título de Miss Betty La Fea 1860, y Rosario, la india ex costurera, ex prostituta y eventualmente ex sirvienta, son los pilares donde se apoyan y aprenden los injustos, los moralmente frágiles y los que temen a la verdad. La tesis de la historia es que la ignorancia y la mentira causan todas las desgracias.
Carla Estrada ha reunido un excelente elenco para representar a este microcosmos. Figuras clave de la era dorada de la telenovela, ahora convertidos en actores de carácter, como Helena Rojo, Ricardo Blume, Jorge Vargas y Ana Martín alternan con la mejor cosecha de actores de hoy como Colunga, Noriega, Islas y Ernesto Laguardia. Amor Real es el regreso a las telenovelas de Leticia Calderón, saca partido a actrices juveniles como Ingrid Martz y. Kika Edgard y ofreció el mejor papel hasta la fecha al actor y tenor Mario Iván Martínez , quien da vida al simpático sinvergüenza Renato Piquet.
Como ocurriera con Xica, el hecho de transcurrir en tiempos pasados permite que se hable de temas que usualmente son tabú en las telenovelas. Algunos diálogos llegan a ser atrevidos por la franqueza con que describen la dinámica de la sexualidad humana. Ernesto Laguardia encarna el sufrimiento de un libertino que súbitamente queda impotente. En este mundo femenino, las mujeres van al baño, sufren de reglas incomodas, se les seca la leche y en un capitulo entre Manuel y su madre le dan a la sorprendida Matilde un curso relámpago sobre anticonceptivos.
Amor Real no sólo destaca por su argumento y actores. Su vestuario es esplendido y la escenografía no se queda atrás. Cuatro haciendas coloniales fueron usadas para representar a San Cayetano, la hacienda de Manuel, incluyendo la de Tetlapayac en Hidalgo donde Antonio Banderas y Catherine Zeta Jones grabaran La Marca del Zorro. El pueblo de Barranquillas y Ciudad Trinidad fueron construidos especialmente para la telenovela y se ha hecho uso de mansiones reales para que vivan Peñalvert y Fuentes Guerras. La trama saca partido de los sucesos importantes de la vida humana como funerales, bodas y bautizos y los directores los convierten en sucesos épicos. Amor Real visita todos los espacios desde los salones más lujosos hasta mazmorras y salas de tortura, las calles de Trinidad serán estrechas y la plaza tendrá cuatro arbustos locos, pero compensa a esas faltas, la cantidad de personajes pintorescos que la pululan; ladrones, gitanos, buhoneros y actores callejeros sirven de trasfondo para las escenas callejeras. Hay escenas increíbles como la huida de Mauricio Islas de San Juan de Ulúa, con tiburones y todo. Otra más reciente en que los Fuentes Guerra encadenados son arrastrados por Trinidad hasta la cárcel, puede compararse sin rubor con las de telenovelas brasileñas.
Quizás sea prematuro decir que con Amor Real, México se coloca a la par de Brasil en lo que se refiere a producciones de época, pero no es temerario considerar que es un primer paso para llegar a un nivel de excelencia similar al de Globo o a las telenovelas del difunto Walter Avancini. Desafortunadamente, la versión que estamos viendo en Chile sufre de algunas fallas, aparte del absurdo de haberla puesto a competir con Machos. Su calidad de grabación parece haber afectado el audio y el color. Algunos capítulos son muy pálidos, otros muy oscuros, haciendo que se pierdan el tono rojizo y los soberbios claroscuros de la versión original. Otra falla es que ya metió mano el censor rebanando una escena en que Humberto (Neto Laguardia) fornicaba sonoramente con una corista. En realidad, en un apuro por terminarla rápido (¿Para qué la dieron entonces?) Mega esta aplicandole tijeras a destajo.
Amor Real, es un placer imperdible para los amantes del género de época. Aconsejamos que en lo que acabe Machos, la graben para poder disfrutar de lo que se espera siente pautas en Televisa para producciones históricas futuras.
Por María Elena Venant
http://www.teleserieschilenas.cl/articulos.asp?id_articulo=82 |
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Publicado: Lun Jun 02, 2008 1:41 am |
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Fecha de Publicación: 29/9/03
AMOR REAL (35)
¡Guau! Ahora sí se nota que se acerca el final. Si antes uno se podía perder un capítulo y no pasaba nada, ahora es imposible despegar los ojos de la pantalla por más de dos escenas.
¿Por qué? Porque al menor descuido, pasa un año, luego pasan dos, los personajes se separan, se reencuentran y las emociones no dejan de provocarse.
Aquí lo más admirable es la producción. Esas batallas, esas explosiones y esos resultados dramáticos apenas y se habían visto en los melodramas históricos de Ernesto Alonso.
La productora Carla Estrada consiguió no sólo emular esas técnica sino corregirla, mejorarla y hacerla propia. ¿Cómo? Con ese lenguaje audiovisual tan especial que caracteriza las obras de la señora.
Fue un gran acierto enredar a Adolfo con Matilde aprovechando la ausencia de Manuel, aunque todo se ha visto demasiado dado, predecible. No ha habido suspenso, elementos inesperados.
Sin comentarios del homenaje innecesario que le hicieron a Tere la Secretaria. Carla Estrada no tiene ninguna necesidad de quedar bien con nadie, mucho menos con "La oreja" y en el medio artístico mexicano abundan personas que se merecían más esa mención que doña "Therese".
Fecha de Publicación: 6/10/03
AMOR REAL (40)
Pocas telenovelas se ganan el calificativo de clásicas antes de salir del aire y "Amor real", a una semana de su desenlace, es ya un clásico de la televisión mexicana.
Y no tanto porque sus niveles de audiencia sean comparables a los que en otras décadas tuvieron títulos como "Gutierritos", "Los ricos también lloran" y "Cuna de lobos" sino por su equilibrio entre fondo y forma.
Esto significa que "Amor real" combina de manera perfecta un texto sólido con una puesta en pantalla igual de sólida, escenas fuertes con una producción fuerte, grandes personajes con grandes actores. Es una obra maestra.
Cuando se ha llegado a este nivel de excelencia, ni caso tiene perder el tiempo en nimiedades como si tal o cual escena es mejor que equis o que ye.
Hay que ponerse de pie y reconocer el esfuerzo, primero de Televisa, que se arriesgó volviendo a invertir en una historia de época (que no son precisamente las más exitosas en términos comerciales), después el de las escritoras Caridad Bravo Adams (q.e.p.d.) y María Zarattini, el del equipo de producción y el de los actores.
Qué paquetote le está dejando "Amor real" a "Mariana de la noche". ¡Qué paquetote!
Fecha de Publicación: 13/10/03
AMOR REAL (40)
¡Qué manera tan más gloriosa de acercarse al final de una telenovela! Tanto desde el punto de vista del melodrama, por la calidad de los textos y la puesta en escena, como desde el punto de vista de la responsabilidad social (un kilo de ayuda) y desde el de la promociones (los carros).
"Amor real" es la más clara demostración de que cuando las cosas se quieren hacer bien, salen bien siempre y cuando se cuente con el respaldo de una empresa sólida y dispuesta a todo con tal de sacar adelante a su gente.
Ojalá que "Amor real" haga escuela y que a muchos ejecutivos se les quite la idea de que las telenovelas de época ni venden ni funcionan. Este trabajo colectivo encabezado por Carla Estrada vendió bien, funcionó bien y espérese a que lleguen los reportes del extranjero. Va a ser un cañonazo.
"Amor real" es tan buena que hasta pena da hablar del resto de las telenovelas mexicanas que están al aire. Es de dar miedo el abandono, el conformismo, el facilismo y la falta de apoyo ejecutivo en que hemos caído.
Por nada del mundo se vaya a perder los últimos capítulos ni el programa especial de "Amor real" del sábado 18. Van a ser el acontecimiento de la temporada. De mí se acordará. |
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Publicado: Lun Jun 02, 2008 1:41 am |
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| Aimee |
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Fecha de Publicación: 10/16/03
¡GRACIAS, CARLA!
Mañana se acaba "Amor real", una de las mejores telenovelas que se han hecho en México en los últimos años así que prepárese para juntar a toda la familia, a los amigos, y para gozar de un gran desenlace.
"Amor real" se ha vuelto extraordinaria no porque haya alcanzado los 80 puntos que tenían los melodramas nocturnos de Televisa en 1987, porque haya costado el equivalente a cuatro telenovelas juntas o porque tenga algo verdaderamente insólito para la televisión mexicana.
"Amor real" se ha convertido en un caso único porque está bien hecha y esto, que debería ser el común denominador de las producciones del país que más telenovelas ha hecho en todo el mundo, es algo que cada vez vemos menos.
"Amor real" está perfectamente bien escrita, tiene una estructura, una excelente noción del bien y del mal, personajes fuertes, amor, pasión, cadencia, suspenso.
La escritora María Zarattini se anotó un diez adaptando este clásico de Caridad Bravo Adams, la misma señora que inventó "Corazón salvaje" y "La mentira".
Y así como esta segunda versión de "Bodas de odio" está bien escrita, está bien producida, pero no piense usted que estar bien producida significa "¡ay, qué bonito se ve todo!"
No, estar bien producida significa que hubo una cabeza que sin despilfarrar el dinero de su compañía, supervisó todos y cada uno de los detalles de lo que usted ve y no ve en pantalla.
Desde los libretos hasta el salario de cada uno de los actores pasando por sus alimentos, sus camerinos, su ropa, su peinado, la iluminación, la decoración, los escenarios naturales, los transportes, que se aprovechara el tiempo de grabación al máximo y que no hubiera conflictos ni entre los técnicos ni entre las estrellas ni entre nadie.
Esto no es nada más de "ve y párate para que tus trabajadores te tengan miedo", es tener la capacidad de manejar un ejército de colaboradores de los más diversos orígenes, edades, experiencias y preparaciones académicas.
"Amor real" no sólo es famosa por lo que usted ya sabe, "Amor real" es famosa porque constituye un ejemplo de liderazgo, cordialidad y alta administración. No crea usted que sus responsables gozaron de algo que no gozaran los señores de otras telenovelas, pero la diferencia se siente, se disfruta.
Mientras que la mayoría de los productores de telenovelas están como el país, sin saber para dónde ir, la señora Estrada sabe lo que quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere. Ah, ¿verdad?
Por si esto fuera poco, "Amor real" está bien dirigida. ¿Qué significa esto? No nada más que los actores se mueven bonito de un lugar a otro, significa que cada estrella inventó un personaje con su forma de hablar, de mover las manos, de caminar.
Pero además, que todos juntos construyeron un solo tono, un estilo que los ojos y los oídos agradecen y que hace que uno, como espectador, sepa que está viendo "Amor real" y no la cuarta repasada de "María la del barrio".
Vea usted lo diferente que está Fernando Colunga, el contraste entre el Mauricio Islas que hace a Adolfo y el que hizo al galán de "El manantial", aprecie la transformación de Mariana Levy, de Ana Bertha Espín y de todos y de cada uno de esos grandes actores.
Eso no se consiguió por accidente, se consiguió porque Mónica Miguel y su equipo, los directores, se sentaron a hacer algo más que cobrar su quincena.
Ni hablar de los responsables del vestuario, de la gente que coordinó que todo estuviera siempre limpio, listo y en su lugar, de los camarógrafos y microfonistas, de las personas que editaron cortando las escenas justo donde las tenían que cortar.
¿Notó usted que los personajes iban de una escena a otra sin pasar ni siquiera por una toma de ubicación? ¿Notó que en las calles, en los montes y en todas las locaciones siempre estaba pasando algo entre los extras adicional a lo que veíamos con los actores principales?
Hay muchas cosas que no se han dicho de "Amor real", desde esas tremendas aventuras que tuvo que vivir la producción para grabar entre lluvias e inundaciones hasta la buena disposición de actores que usted ni se imagina.
Honestamente, esto no debería ser el comentario de hoy porque es algo que debería darse todos los días en todas las telenovelas, pero hay una suerte de prisa, conformismo, burocracia, mezquindad, mediocridad y "rating" en el medio que hace que usted y yo tengamos que perder el tiempo intercambiando comentarios sobre cosas obvias cuando deberíamos estar poniendo nuestros ojos en otros lados.
"Amor real" es maravillosa, pero no es perfecta. El tema musical de Sin Bandera sigue pareciéndome muy por debajo de lo que cualquiera hubiera esperado de esa historia, la caracterización de Ernesto Laguardia estuvo siempre demasiado cargada y por ahí hubo un bachecito extraño de capítulos donde ya no había nada que esperar de nadie.
Pero ante "Dos chicos de cuidado en la ciudad", "Clase 406" y las demás telenovelas que están al aire, la canción de "Amor real" parece el tema de "Colorina", la caracterización del señor Laguardia, como de "El padrino", y el bache de capítulos equivale al vértigo dramático de "Matrix".
"Amor real" está poniendo en evidencia las carencias de una de las industrias más emblemáticas de nuestro país, lo cual debe estar generando unas envidias bárbaras.
Y es que este melodrama seriado tuvo, desde las visitas de Emilio Azcárraga Jean y su mamá hasta una de las más sonadas campañas de responsabilidad social del 2003 pasando por programas especiales y promociones en revistas, radio y televisión.
Nada fue de a gratis. Carla Estrada y su gente no pararon de moverse y ahí están los resultados, una telenovela cien por ciento mexicana, familiar, entretenida, intensa, esperanzadora; una gran telenovela.
¡Gracias, Carla Estrada! ¡Gracias! De veras. Lo necesitábamos. Y usted no se pierda el final mañana. Se antoja muchísimo. |
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Publicado: Mar Jun 03, 2008 2:35 am |
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| Aimee |
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Revista TV y Novelas
FINAL DE AMOR REAL: OPINIONES ENCONTRADAS.
Algunos esperábamos un final impactante, tal vez desconcertante...Otros se inclinaron por el clásico besito de la pareja protagónica...
Hay quien asegura que el fin se debió dar cuando Adelita "Lágrimas" Noriega descubre que su adorado Fer "Supermán" Colunga no está muerto y en ese momento de clímax rematar todo...
Pero nos llevaron al baile...Una extraña danza de todos los personajes, menos a los que le dieron "matarili". Donde Fer "Supermán" Colunga dice a Adelita, muy decentemente, que quiere hacerle el amor...
De ahí brincamos a otra escena, en la que el galán enseñó el cuerpazo al estilo Supermán, y Adelita apenas si mostró un hombro...
Mucha gente discutió el por qué Fer traía bigote en el baile y, en el agasajo erótico, muy rasuradito...¿Error de continuidad?
La productora Carla Estrada tuvo que tomar el teléfono y comunicarse a varias emisiones radiofónicas especialistas en chismes, y aclaró que una escena, la del baile, era la realidad, y la erótica, un sueño...
Pues si no lo explica, en verdad que no nos damos cuenta de ese surrealismo telenovelero. De un final de capítulo que resultó muy colgado, pues duró hora y media, como si fuera una película de largometraje.
Pese a estos detallitos, aquello cumplió con dignidad y ahora está cañón que nos vuelvan a dar algo de la misma calidad y pasión...
Calificación: Bien (No alcanzó MB 'Muy Bien') |
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Publicado: Mar Jun 03, 2008 2:35 am |
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| Aimee |
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CIUDAD DE MEXICO, México, octubre, 2003.Fuente: Televisa Espectáculos
Fue el 9 de junio de 2003 cuando dio inicio Amor Real. Las expectativas eran varias, había dudas, existían reflexiones. Algunos hablaban de una telenovela histórica. Otros que no había relación entre el tema musical con el relato. Los más preferirían cambiarle de canal.
Sin embargo, cualquier pensamiento se quedó corto y nadie imaginó hacia dónde iba en realidad la producción de Carla Estrada, creo que ni ella misma.
¡Qué grata sorpresa para todos! Los escépticos quedaron atrapados. Los telenoveleros se dieron el gusto. Los hombres que habían dejado de ver melodramas regresaron a la televisión. La hora de la cena se instituyó en familia a las 9 en punto. Y para acabar los que prefirieron otra televisora, sin discutir, sintonizaron el Canal de las Estrellas durante cuatro meses.
Los ratings se elevaron por encima de los 35 puntos. La historia original de Caridad Bravo Adams, y adaptada por María Zarattini parecía que entretejía con sutileza el amor entre Matilde Peñalver y Beristain, Adolfo Solís y Manuel Fuentes Guerra, convirtiéndolo en un interesante triángulo que acaparó la atención del auditorio.
LOS PERSONAJES
Cada personaje estaba perfectamente hilado con la personalidad del actor. Helena Rojo con elegancia y sobriedad le dio un toque especial a Augusta Curiel de Peñalver. Ricardo Blume selló con honestidad y rectitud a Hilario Peñalver. Ana Martín le imprimió la nobleza y el amor de madre a Rosario Aranda.
Mauricio Herrera fue el Padre Urbano de las Casas, un hombre mundano que bien entiende la religión y los mandatos de Dios. Beatriz Sheridan adornó sigilosamente a Damiana García, la nana, la sombra. Chantal Andere recuperó el amor con el corazón del mejor amigo de su imposible.
Mariana Levy superó física y mentalmente a Josefina de Icaza. Y ni qué decir de Mario Iván Martines como Renato Piquet y de Ernesto Laguardia interpretando a Humberto Peñalver y Beristain. Adela Noriega, Fernando Colunga y Mauricio Islas estuvieron enormes.
SENTIMIENTOS COMPARTIDOS
En Amor Real ni todos fueron malos ni todos fueron buenos. Son como somos los humanos. A veces tiranos, a veces víctimas. Todo en su justo medio.
Los sentimientos no han cambiado tampoco desde el siglo XIX hasta la fecha. Sigue la envidia, el engaño, la traición, el amor, y las emociones continúan hasta este ya nacido siglo XXI.
Felicidades a Carla Estrada y a todo su equipo. Qué maravilla que los televidentes podamos disfrutar de estas bellas historias de amor que nos hacen soñar y pensar que siempre habrá un mañana, y que siempre será mejor.
Mi admiración y mi respeto para todos.
Mara Patricia Castañeda |
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Publicado: Mar Jun 03, 2008 2:36 am |
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| Aimee |
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Esperarnos casi 180 capítulos para ver el final de Amor Real fue una buena experiencia, la telenovela estuvo de lo mejor y los niveles de audiencia alcanzados han sido los mayores en los últimos tiempos, sin embargo hubo varias cosas que nos quedamos sin saber.
Primero cuando por fin creímos que Adolfo Solís no se moría fusilado, corre a sacar la pistola de un soldado ya caído y en eso, ¡pum!, el tino del capitán que estaba al frente de su ejecución le mete un plomazo en el mero corazón...¿se hubiera pasado del lado de los rebeldes o seguiría fiel a sus principios militares? Nos quedamos con la duda.
El que nuevamente hubieran dado por muerto a Manuel fue algo innecesario, incomprensible y absurdo. Ya varias veces lo había herido, se había salvado y la pobre Matilde (Adela Noriega) no dejó de llorar ni en el último capítulo.
Otra de las cosas que se quedaron en el tintero fue: Matilde se embarazó casi a la primera, tuvo su hijo precioso y después con tanta reconciliación y cuchí planche, jamás volvió a quedar embarazada, además al final vimos a Manuelito ya como de diez años, jugueteando con los hartos primos que tuvo Josefinita y ni siquiera supimos si ellos habían tenido en esos seis años un bebé más, aunque fuera adoptado.
Y nos quedamos con las ganas de que apedrearan a los más villanos y truhanes de la historia, el jefe de policía y a la francesilla por la que sufrió tanto Manuel y Matilde. Muy bien que los sacaran de | | | |